lunes, 13 de diciembre de 2010

Museo Geológico y Minero de Santa Marta 2010.

De aquí a una semana exactamente, el día 20 de Diciembre, se inaugurará el Museo Geológico y Minero de Santa Marta de los Barros. Si bien hace ya unos años se inauguró una exposición permanente mineralógica en el edificio del Ayuntamiento de esta localidad, es ahora cuando se hace oficial este museo, otro apoyo a la Geología extremeña, que hacía mucha falta.
Hasta ahora, la colección mineralógica se había ido ampliando con numerosos fósiles y rocas, algún que otro meteorito y una extraordinaria colección de minerales fluorescentes, estando expuesto todo este material en el Museo Etnográfico. Ahora, en sala independiente, el Museo tendrá protagonismo propio, mejorando considerablemente la oferta cultural de la Comarca de Barros.
Junto con el Museo de Geología de Extremadura (Mérida), el MUGEMISA, como se lo conocerá coloquialmente, consituirá un referente regional, que ganará mayor impulso cuando se rehabilite definitivamente el poblado minero de los Llanos y sus minas asociadas, un proyecto de grandísimo interés socioeconómico.
Enhorabuena al Ayuntamiento y a la Junta de Extremadura por apoyar este proyecto, novedoso en una comarca con excasa tradición minera... ¡hasta ahora!, porque empiezan a ver la luz los tesoros subterráneos que esconde.
Y enhorabuena también a todos aquellos que han participado en este importante logro, especialmente a la empresa Técnicas Mineras Santa Marta, S.L.
En la imagen, el recuadro amarillo indicaría la ubicación del MUGEMISA,
mientras que el recuadro rojo (arriba a la derecha) indicaría la Mina Los Llanos.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (VIII).

Erosión y sedimentación continentales

Este riesgo, de origen mixto, se asocia en Extremadura a las zonas que han sufrido una importante deforestación y la utilización de técnicas de cultivo defectuosas. En el caso de la deforestación, Extremadura, a pesar del gran patrimonio que aún conserva, comienza a dejar ver un grado importante de erosión (en algunos casos supera las 200 toneladas de suelo edáfico perdidas por cada hectárea y año), asociada sobre todo a zonas montañosas (Valle del Jerte, Sierra de Gredos, Sierra de Gata, Sierra de Altamira, Sierra de Montánchez y Sierra de las Villuercas). En la provincia de Badajoz la erosión es sensiblemente inferior a Cáceres, ya que nunca se llegan a las 200 Tm/Ha/año.

Su predicción se realiza a través de los mapas de erosión potencial y de los mapas de estados erosivos.

Su prevención se debe llevar a cabo principalmente a través de planes de repoblación (que han comenzado a desarrollarse hace poco tiempo) unidos a una eficaz vigilancia forestal para evitar los incendios (que actualmente se ejecuta a través de los Planes INFOEX) y, en segundo lugar, con la realización de embalses que laminen las avenidas y su erosión derivada.

La sedimentación (o aterramiento) se produce sobre todo en las infraestructuras hidráulicas de nuestra región (embalses, canales y acequias de nuestros sistemas de riego), alcantarillado de las ciudades, etc. Se debe esencialmente a la falta de cobertura vegetal del territorio, lo que facilita enormemente el incremento de la erosión superficial, depositándose los materiales en suspensión en aquellos lugares propicios para ello (embalses, presas, cauces, canalizaciones, etc.).

Su predicción y prevención son idénticas que para la erosión, a lo que debe sumarse el buen mantenimiento de los sistemas de riego.
Mapa de áreas con riesgo cualificado de erosión.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (VII).

Inundaciones

El peligro por inundaciones se deja ver cada vez que existen precipitaciones fuera de lo común (estadísticamente hablando, ya que desde un punto de vista meramente geológico, las inundaciones han sido, son y serán en sí mismas procesos modeladores de extraordinaria importancia en la mayoría de los ambientes continentales de nuestro planeta).

Mapa de zonas de riesgo por inundaciones.

En Extremadura el riesgo por inundaciones destaca en la cuenca del Guadiana, donde la zona que más probabilidad tiene de sufrirlas es la comprendida entre Mérida y Badajoz (Vegas Bajas). Recuérdense los terribles efectos de las inundaciones de noviembre de 1997 en los ríos Rivillas y Calamón, a su entrada en el casco urbano de Badajoz (esta zona "de alto riesgo" estaba incluida en los mapas de riesgos de inundación elaborados por el IGME años atrás). Las causas de las inundaciones en Badajoz son la intensa deforestación, los malos usos de sus vegas, con desaparición de la sinuosidad y de los cauces secundarios, así como por desafortunadas políticas hidrológicas (encauzamientos, limpiezas, etc.). En la provincia de Cáceres, los afluentes del Tajo pueden sufrir fuertes crecidas, destacando las áreas de Moraleja (ribera de Gata), Coria y Galisteo (río Alagón), Plasencia (río Jerte), así como en las vegas de su afluente el río Tiétar.

En una tarde del verano del fatídico 1997, en Segura de Toro, un pequeño pueblo del norte de Cáceres, una gota fría en la Sierra de Tormantos provocó una avenida de piedras y lodo en la Garganta Grande, que se llevaría por delante todo lo que encontró a su paso, sin que hubiera víctimas humanas (solo un rebaño de cabras se vió diezmado). En toda esa zona, que se corresponde con el Valle del Ambroz, el riesgo de avenidas y avalanchas es muy alto, con bloques y piedras arrastrados debido a la alta capacidad de transporte que presenta el lodo. Sólo hay que echar un vistazo al mapa geológico de la zona para darse cuenta de la gran cantidad de abanicos aluviales debidos sin duda a la tectónica asociada a la falla de Plasencia (sistemas de fracturas conjugadas). Lo que se desconoce es el periodo de retorno de estas avenidas, que debe ser bastante alto, dado que no se conocen datos históricos de un fenómeno semejante.

La predicción de las inundaciones se realiza mediante los correspondientes mapas de riesgo, de los que existen esbozos para algunas ciudades atravesadas por el Guadiana (Mérida y Badajoz), y el recientemente puesto a punto S.A.I.H. (Sistema Automático de Información Hidrológica).

La prevención pasa por la ordenación territorial, la construcción de presas para laminar avenidas, la canalización de ríos a su paso por las urbes y la reforestación de la cuenca, como medida más eficaz. Estas dos últimas acciones son las que más desarrollo están teniendo en Extremadura.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (VI).

Arcillas expansivas

El riesgo por expansividad de arcillas es bajo a moderado en la provincia de Cáceres y de moderado a alto en la de Badajoz. Dentro de las zonas más expuestas a la potencial expansividad tenemos las áreas de Don Benito-Villanueva de la Serena (ampliable al conjunto de las Vegas Altas) y una gran zona que abarca el triángulo Montijo-Zafra-Olivenza (asimilable a las comarcas de las Vegas Bajas y Tierra de Barros), en Badajoz, mientras que en Cáceres están las cuencas terciarias del Alagón (Coria-Galisteo, Zarza de Granadilla y Moraleja), la de Talaván-Torrejón el Rubio y la del Tiétar, así como zonas puntuales del E (al S de las Villuercas).

Como medidas de predicción están los mapas de riesgo por expansividad de arcillas (el IGME elaboró uno a nivel nacional, a escala 1:1.000.000).

En cuanto a la prevención, existen varias técnicas: geotécnicas (pilotaje, forjado colgado, palafito, zapatas corridas...), sustituir árboles de hoja caediza por otros de hoja perenne, colocar membranas aislantes y resistentes a las raíces y eliminar setos y pavimentar en torno a los edificios.
Mapa de peligrosidad por arcillas expansivas.

martes, 7 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (V).

Subsidencias naturales

Las subsidencias naturales pueden tener dos orígenes: sísmica y kárstica.

La subsidencia debida a fenómenos sísmicos se denomina también licuefacción y se produce en suelos limosos y areno-limosos no cohesivos y saturados en agua. En Extremadura se podrían ver afectadas áreas situadas en las cuencas terciarias, sobre todo las Vegas Bajas del Guadiana (entre Mérida y Badajoz).

En cuanto a las subsidencias kársticas, se producen por hundimientos en paleokarsts debido al colapso de rellenos arcillosos o de la propia estructura kárstica. Un lugar predecible, en el que ya se han observado efectos de este tipo, lo constituye El Calerizo de Cáceres, donde esta subsidencia puede tener carácter mixto, ya que parece haber sido inducida puntualmente por la extracción abusiva de agua subterránea del acuífero (Juan Gil y María Rosario Encinas publicaron un artículo hace bastantes años sobre este fenómeno), dejando sin consistencia al relleno, sobre el que muchas veces existe una construcción, con el consiguiente riesgo para la misma. Existen otras zonas kársticas en la geografía extremeña, como en la diagonal Olivenza-Monesterio (donde pueden apreciarse localmente hundimientos de este tipo en calizas paleozoicas pertenecientes a la Zona de Ossa Morena), en Llerena (Sierra de San Miguel), en Fuentes de León (cuevas del Agua, Lamparilla, Masero, el Caballo y Los Postes), en Alconera (Los Solapones), en Fuente del Arco (Cueva de Los Muñecos) y en Castañar de Ibor, entre otros.

La predicción de la licuefacción pasa por la elaboración del correspondiente mapa de riesgo, mientras que para la subsidencia kárstica la mejor predicción consiste en la utilización de técnicas geofísicas (microgravimetría, sísmica de refracción, calicatas eléctricas, sondeos eléctricos verticales, radar, sondeos mecánicos) apoyadas en la exploración geo-espeleológica.

Mapa de riesgo por hundimiento kárstico. Los dos puntos aislados corresponden a Cáceres y Castañar de Ibor.

La prevención de la licuefacción pasa por medidas geotécnicas, como compactaciones y pilotajes, mientras que para la subsidencia kárstica se deben realizar inyecciones de morteros para cerrar las cavidades generadas o cimentar mediante pilotes que salven las cavidades.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (IV).

Movimientos de ladera

En Extremadura estos riesgos se asocian sobre todo a zonas de montaña. En concreto, a las estribaciones del Sistema Central (áreas de Gredos, Hurdes y Gata) y sierras de las Villuercas, San Pedro y Montánchez, y algunos puntos del S (Zafra, Monesterio y límite septentrional de Sierra Morena) y E de la provincia de Badajoz (comarca de Los Montes o La Siberia). También puede desarrollarse este riesgo en la zona central de Extremadura, asociado a los materiales blandos de la cuenca del Guadiana.

La predicción de este riesgo se realiza sobre todo mediante la elaboración de mapas de riesgos por movimiento de laderas, enmarcados en planificaciones de orden mayor, relacionadas con la ordenación del territorio.
Mapa de riesgo por deslizamientos y desprendimientos

En cuanto a su prevención, deben utilizarse técnicas comunes en las obras públicas (sistemas de drenaje, anclajes, bulones, muros de contención...).

viernes, 3 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (III).

Riesgo Sísmico

El riesgo sísmico en Extremadura es mayor de lo que se cree. Según el mapa de peligrosidad sísmica, elaborado en la norma sismorresistente NCSE-94, Extremadura se ve afectada de modo importante (intensidad de grado superior a VII para un periodo de retorno de un milenio) al S y SO.

Mapa de peligrosidad sísmica para un T (periodo de retorno) de 1000 años.

Destacar un dato en cuanto a las predicciones de este mapa. En la anterior norma sismorresistente, la P.D.S.-1 (1974), las predicciones se hacían valorando la intensidad (medida genérica del daño provocado), de modo que quedaban englobadas ciertas zonas del SO de la provincia de Badajoz (zona de Olivenza, con intensidades de hasta grado IX) y el área de Don Benito. En la NCSE-94, en cambio, se han realizado las predicciones para un periodo de retorno (es decir, tiempo para el cual existe certeza estadística de ocurrencia de un terremoto) de 500 años teniendo en cuenta el factor de contribución (que consiste en introducir la influencia de otros terremotos -generalmente fuera de la zona de estudio- en los cálculos de peligrosidad), de la aceleración sísmica básica (valor relativo de la aceleración generada en el seismo respecto a la de la gravedad). Existen fórmulas de correlación entre la intensidad en unidades MSK (propuesta en 1964 por Medveder, Sponhever y Kamik) y la aceleración sísmica básica.

A nadie se le escapa el efecto que en Extremadura han tenido los seismos producidos en sus cercanías (por ejemplo, el terremoto de Lisboa de 1755 u otros temblores en Andalucía, sentidos especialmente al S de nuestra región): por ello van a tener una influencia decisiva en dicho factor de contribución, de modo que zonas que en la anterior norma sismorresistente quedaban fuera de riesgo, entran actualmente a formar parte de las áreas de riesgo sísmico, como pueden ser las más occidentales de la provincia de Cáceres (Herrera de Alcántara y Cedillo) y sudoccidentales de Badajoz (Valencia de Mombuey, Cheles, Villanueva del Fresno, Zahínos y Táliga, entre otros).
Mapa de peligrosidad sísmica en la N.C.S.E.-94.

En cuanto a las medidas predictivas, el único sistema, no del todo eficaz, es el uso de la teoría de la dilatancia, mediante la cual se producen ciertos fenómenos precursores de un terremoto (variaciones de pH, de conductividad eléctrica, de velocidades de ondas sísmicas, así como de emisiones de gases radiactivos, como el radón), debidos todos ellos al estado tensional previo a la rotura cortical que generará las ondas sísmicas.

Su prevención, no obstante, es más eficaz, ya que se basa en medidas estructurales (aplicación de la norma sismorresistente como base para una buena ordenación territorial) y no estructurales (Protección Civil).

Mancomunidad Geominera, un ejemplo de difusión geológica.

Mancomunidad Geominera (http://www.mancomunidadgeominera.com/) es una web que nos enseña los valores geológicos y mineros de la varios puebl...