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viernes, 25 de enero de 2019

"¿Caídos del cielo? Meteoritos en la historia y en la historia de la ciencia", por Llorca.

Jordi Llorca es un gran experto en meteoritos. En este trabajo publicado en la revista Enseñanza de las Ciencias de la Tierra del año 2013, explica a través de la historia y particularmente a través de las investigaciones de científicos como Chladni, Proust y otros, cómo el conocimiento sobre los meteoritos ha evolucionado hasta nuestros días. Por supuesto, habla de los dos meteoritos-estrella de Extremadura: Guareña y Olivenza. 

Algunos de los datos que aporta nos resultan especialmente interesantes, como las referencias a los instrumentos de hierro anteriores a la Edad del Hierro, dato que ya habíamos leído en el libro de Alessandro Giraudo titulado "Cuando el hierro era más caro que el oro", también de gran interés historiográfico.










lunes, 7 de enero de 2019

"Noticia del meteorito de Olivenza (Badajoz)", por Fernández Navarro.

En el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo XXIV, de 1924, D. Lucas Fernández Navarro presentó una noticia muy interesante sobre el denominado "Meteorito de Olivenza", caído el 19 de junio de 1924. 

Fdez.-Navarro fue enviado para investigar el caso y tomar muestras, que llevaría a Madrid para su estudio en la Facultad de Ciencias.

Este meteorito, una condrita, que tendría al menos 150 kilos, se fragmentó no sólo de manera natural al impactar contra el olivar donde finalmente aterrizó, sino por los curiosos e interesados que querían llevarse "una parte del pastel".

Entre las instituciones que disponen de un fragmento está el Museo Nacional de Ciencias Naturales, donde está expuesto en la actualidad.




martes, 28 de noviembre de 2017

"A aquellos cielos geológicos", a propósito del libro Cielos de Extremadura (2017).

Como compromiso con los organizadores del 7º Encuentro de Blogueros de Extremadura, celebrado el pasado sábado, 25 de noviembre de 2017 en la Fundación Xavier de Salas, en Trujillo, y en el que ha colaborado la Dirección General de Turismo, traemos este breve texto encomendado a nuestro blog Geologías de Extremadura, a propósito del paso de cometa Hale-Bopp. 

Muy agradecidos quedamos a la organización por brindarnos esta oportunidad de aparecer nuevamente en el excelente libro editado este año.

A aquellos cielos geológicosPoco tiempo después de mi llegada a tierras extremeñas, si hubo algo que comenzó a fascinarme fueron sus claros cielos, tanto de día como de noche. Gracias a ello recobré mi afición por la fotografía, que apliqué relativamente bien de día, plasmando en fotos la numerosa diversidad que iba encontrando por aquí y por allí. Sin embargo, no tenía idea de cómo fotografiar el cielo nocturno. Un reto que asumí con la Minolta que por entonces utilizaba, aún réflex. La clave: trasnochar, pasar algo de frío y, sobre todo, muchos carretes de diapositivas. Dicho así, parece fácil. Y de hecho, una vez conocidas las sensibilidades, controladas las obturaciones y los encuadres, sólo fue cuestión de probar diferentes exposiciones.Además de las clásicas constelaciones, las imágenes más impactantes que por entonces tomé fueron las que realicé a uno de los dos cometas que por aquella época tanto estuvieron en boca de todos. Se trataba del cometa Hale-Bopp, que se dejaba ver por encima de nuestras cabezas, hacia el poniente.

Espectacular en su silueta, recuerdo que la Sierra de Montánchez parecía querer abrazarlo cada noche: era un querer y no poder, como un Zenón que nunca llega a su objetivo. Las fotografías más expresivas fueron realizadas cuando en el horizonte no quedaba ya rastro del sol, pero sí de su luz. Sobre cielos con tonos naranjas, rojos y azulados, allí se mantenía suspendido mi amigo, dispuesto durante semanas a que experimentase con él. Y lo hice.

Años después, sin posibilidad de recuperar los originales de aquellas fabulosas imágenes, redescubro este año la silueta de la sierra que fue escenario privilegiado para encuadrar al cometa: Montánchez. Y con ella me viene a la memoria la figura también de uno de los personajes extremeños más destacados de la geología, Eduardo Hernández Pacheco y Estevan, “Pachecón”.
Porque si este hombre viviera habría relacionado, en algunos de sus escritos divulgativos, la geología de nuestro planeta con la que refiere un cometa, aquel cometa expresamente. Y ¡quién sabe si no lo haría conjuntamente con Mario Roso de Luna, el Mago de Logrosán, creador del kinethorizon, instrumento astronómico que patentaría este sabio a finales del siglo XIX! Y señalo esta hipotética colaboración porque ambas familias acabarían convergiendo en la actual Hernández-Pacheco Roso de Luna, herederos de dos estirpes científicas muy notables.Y aventuro más: ¿cómo plantearían el trabajo? Sin lugar a dudas, para empezar dando protagonismo al terruño extremeño, al que tanto debían. Tanto la historia geológica del planeta como las suyas propias serían, consiguientemente, los hilos conductores del manuscrito. Todo ello sin olvidar que detrás del origen de la vida siempre están latentes los cometas, como transportes de cadenas de ácidos nucleicos. Finalizaría el hipotético trabajo con una reseña astronómica más precisa de D. Mario, experto en el tema. Y, ¡quién sabe!, quizá Pachecón permitiese una saudade sobre la vida y la reencarnación por parte de su colega: una mención esotérica a la energía de la que todos formamos parte, en masa y en tiempo.¡Ah, si hubieran llegado a las mismas conclusiones que los astrofísicos actuales! No lo sabremos, porque esto es un juego de mi imaginación acerca de unos hombres sabios que vivieron hace más de cien años, que deambulaban por las sierras, mirando al suelo, pero también al cielo, al igual que hice yo hace ya tres décadas largas, y como hacen hoy en día los entusiastas del cielo nocturno, que han descubierto finalmente las bondades de Extremadura en este sentido.Pero, ¿qué sería de estos astros que tanto nos gusta observar sin un soporte físico como el que tenemos en nuestra tierra? Sean sierras, bosques, planicies o masas de agua, el marco resulta indispensable para configurar ese escenario que buscan ya los turistas amantes de estas cosas.Y en este sentido no me puedo contener en relatar muy brevemente cómo Extremadura es lo que es, geológicamente hablando, tras al menos 600 millones de años de historia conocida. Lo que hubiera visto un eventual espectador en estas tierras, navegando fugazmente, como ese cometa Hale-Bopp, sería similar a las escenas que corren veloces ante nuestros ojos: mares que aparecen inesperadamente, montañas que surgen del mar por el choque de grandes masas de roca (placas tectónicas), volcanes vertiendo sus lavas, rocas agrietadas por las que fluyen aguas cargadas de metales, ríos bravíos y no tanto, mares de grandísimas plataformas continentales, repletas de vida, y taludes desde los que caen por gravedad bloques inmensos de roca y sedimento.
Y en todo ese devenir, seres minúsculos viviendo y reviviendo, en aparente lucha: viscosos, con conchas de queratina o carbonato, para protegerse de otros, cartilaginosos algunos otros y con hueso los que menos. Y mareas inmensas y plácidas, que de todo ha habido, mares coralinos, turquesas, o grises como los icebergs que por ellos flotaban, y tormentas, las justas y necesarias, a veces auténticos tornados. Todo esto sin olvidarnos de los terremotos, esos siempre protagonistas de la dinámica terrestre.Proterozoico y Fanerozoico, evolución, oro y plomo, cuarzo y arcillas, estromatolitos, cloudinas, arqueociatos, trilobites, graptolitos y corales, cuarcitas y lutitas, fallas y cizallas tectónicas, granitos y pórfidos… palabras que acabarán siendo conceptos universales de todos los extremeños. Así que brindo por este deseado y pronto saber patrimonial, en honor tanto de floras como de animales extintos que nos han precedido, quizá tan extremeños como nosotros, como esos lagartos terribles que vagarían por nuestros bosques mesozoicos, pero que no pudieron dejar huella más que al otro lado de la Raya.
Todo ello, absolutamente todo, está representado en esa foto que tengo en mi memoria, donde un cometa y un planeta, como dos especies vivas separadas por millones de años de evolución, en lo profundo de su ser saben que tienen algo universal y primigenio que los une.
Y, mientras, aquí estamos nosotros, creyéndonos protagonistas de algo, un no sé qué (quizá una brevísima Humanidad), mientras consumimos experiencia material y excretamos al aire nuestra indolencia como especie aparentemente inacabada.


lunes, 5 de diciembre de 2016

Jornada sobre Astronomía y Geología Planetaria (imágenes).

A lo largo de las dos jornadas durante las cuales se han desarrollado las actividades relacionadas con la Astronomía y la Geología Planetaria, hemos podido aprender la teoría y práctica de dos disciplinas muy interesantes para la comprensión de los fundamentos de la formación de nuestro planeta.

Traemos hoy a este blog las imágenes que obtuvimos durante estas jornadas, algunas de ellas espectaculares, gracias especialmente la los ponentes.
































miércoles, 23 de noviembre de 2016

Jornadas sobre Astronomía y Geología Planetaria (1 y 2 de diciembre 2016).

Los días 1 y 2 de diciembre de 2016 está programado un curso sobre Geología Planetaria organizado por la Asociación Geológica de Extremadura y en el que colaboran el Centro de Profesores y Recursos de Cáceres, la Universidad de Extremadura y el Centro de Astrobiología.

Los comunicantes serán: José María Corrales Vázquez, Carlos Javier Rodríguez Jiménez, Olga Prieto Ballesteros, Juan Ángel Vaquerizo Gallego y Cristina Delgado González.

Las actividades propuestas son las siguientes:





Mancomunidad Geominera, un ejemplo de difusión geológica.

Mancomunidad Geominera (http://www.mancomunidadgeominera.com/) es una web que nos enseña los valores geológicos y mineros de la varios puebl...