jueves, 9 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (VII).

Inundaciones

El peligro por inundaciones se deja ver cada vez que existen precipitaciones fuera de lo común (estadísticamente hablando, ya que desde un punto de vista meramente geológico, las inundaciones han sido, son y serán en sí mismas procesos modeladores de extraordinaria importancia en la mayoría de los ambientes continentales de nuestro planeta).

Mapa de zonas de riesgo por inundaciones.

En Extremadura el riesgo por inundaciones destaca en la cuenca del Guadiana, donde la zona que más probabilidad tiene de sufrirlas es la comprendida entre Mérida y Badajoz (Vegas Bajas). Recuérdense los terribles efectos de las inundaciones de noviembre de 1997 en los ríos Rivillas y Calamón, a su entrada en el casco urbano de Badajoz (esta zona "de alto riesgo" estaba incluida en los mapas de riesgos de inundación elaborados por el IGME años atrás). Las causas de las inundaciones en Badajoz son la intensa deforestación, los malos usos de sus vegas, con desaparición de la sinuosidad y de los cauces secundarios, así como por desafortunadas políticas hidrológicas (encauzamientos, limpiezas, etc.). En la provincia de Cáceres, los afluentes del Tajo pueden sufrir fuertes crecidas, destacando las áreas de Moraleja (ribera de Gata), Coria y Galisteo (río Alagón), Plasencia (río Jerte), así como en las vegas de su afluente el río Tiétar.

En una tarde del verano del fatídico 1997, en Segura de Toro, un pequeño pueblo del norte de Cáceres, una gota fría en la Sierra de Tormantos provocó una avenida de piedras y lodo en la Garganta Grande, que se llevaría por delante todo lo que encontró a su paso, sin que hubiera víctimas humanas (solo un rebaño de cabras se vió diezmado). En toda esa zona, que se corresponde con el Valle del Ambroz, el riesgo de avenidas y avalanchas es muy alto, con bloques y piedras arrastrados debido a la alta capacidad de transporte que presenta el lodo. Sólo hay que echar un vistazo al mapa geológico de la zona para darse cuenta de la gran cantidad de abanicos aluviales debidos sin duda a la tectónica asociada a la falla de Plasencia (sistemas de fracturas conjugadas). Lo que se desconoce es el periodo de retorno de estas avenidas, que debe ser bastante alto, dado que no se conocen datos históricos de un fenómeno semejante.

La predicción de las inundaciones se realiza mediante los correspondientes mapas de riesgo, de los que existen esbozos para algunas ciudades atravesadas por el Guadiana (Mérida y Badajoz), y el recientemente puesto a punto S.A.I.H. (Sistema Automático de Información Hidrológica).

La prevención pasa por la ordenación territorial, la construcción de presas para laminar avenidas, la canalización de ríos a su paso por las urbes y la reforestación de la cuenca, como medida más eficaz. Estas dos últimas acciones son las que más desarrollo están teniendo en Extremadura.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (VI).

Arcillas expansivas

El riesgo por expansividad de arcillas es bajo a moderado en la provincia de Cáceres y de moderado a alto en la de Badajoz. Dentro de las zonas más expuestas a la potencial expansividad tenemos las áreas de Don Benito-Villanueva de la Serena (ampliable al conjunto de las Vegas Altas) y una gran zona que abarca el triángulo Montijo-Zafra-Olivenza (asimilable a las comarcas de las Vegas Bajas y Tierra de Barros), en Badajoz, mientras que en Cáceres están las cuencas terciarias del Alagón (Coria-Galisteo, Zarza de Granadilla y Moraleja), la de Talaván-Torrejón el Rubio y la del Tiétar, así como zonas puntuales del E (al S de las Villuercas).

Como medidas de predicción están los mapas de riesgo por expansividad de arcillas (el IGME elaboró uno a nivel nacional, a escala 1:1.000.000).

En cuanto a la prevención, existen varias técnicas: geotécnicas (pilotaje, forjado colgado, palafito, zapatas corridas...), sustituir árboles de hoja caediza por otros de hoja perenne, colocar membranas aislantes y resistentes a las raíces y eliminar setos y pavimentar en torno a los edificios.
Mapa de peligrosidad por arcillas expansivas.

martes, 7 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (V).

Subsidencias naturales

Las subsidencias naturales pueden tener dos orígenes: sísmica y kárstica.

La subsidencia debida a fenómenos sísmicos se denomina también licuefacción y se produce en suelos limosos y areno-limosos no cohesivos y saturados en agua. En Extremadura se podrían ver afectadas áreas situadas en las cuencas terciarias, sobre todo las Vegas Bajas del Guadiana (entre Mérida y Badajoz).

En cuanto a las subsidencias kársticas, se producen por hundimientos en paleokarsts debido al colapso de rellenos arcillosos o de la propia estructura kárstica. Un lugar predecible, en el que ya se han observado efectos de este tipo, lo constituye El Calerizo de Cáceres, donde esta subsidencia puede tener carácter mixto, ya que parece haber sido inducida puntualmente por la extracción abusiva de agua subterránea del acuífero (Juan Gil y María Rosario Encinas publicaron un artículo hace bastantes años sobre este fenómeno), dejando sin consistencia al relleno, sobre el que muchas veces existe una construcción, con el consiguiente riesgo para la misma. Existen otras zonas kársticas en la geografía extremeña, como en la diagonal Olivenza-Monesterio (donde pueden apreciarse localmente hundimientos de este tipo en calizas paleozoicas pertenecientes a la Zona de Ossa Morena), en Llerena (Sierra de San Miguel), en Fuentes de León (cuevas del Agua, Lamparilla, Masero, el Caballo y Los Postes), en Alconera (Los Solapones), en Fuente del Arco (Cueva de Los Muñecos) y en Castañar de Ibor, entre otros.

La predicción de la licuefacción pasa por la elaboración del correspondiente mapa de riesgo, mientras que para la subsidencia kárstica la mejor predicción consiste en la utilización de técnicas geofísicas (microgravimetría, sísmica de refracción, calicatas eléctricas, sondeos eléctricos verticales, radar, sondeos mecánicos) apoyadas en la exploración geo-espeleológica.

Mapa de riesgo por hundimiento kárstico. Los dos puntos aislados corresponden a Cáceres y Castañar de Ibor.

La prevención de la licuefacción pasa por medidas geotécnicas, como compactaciones y pilotajes, mientras que para la subsidencia kárstica se deben realizar inyecciones de morteros para cerrar las cavidades generadas o cimentar mediante pilotes que salven las cavidades.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (IV).

Movimientos de ladera

En Extremadura estos riesgos se asocian sobre todo a zonas de montaña. En concreto, a las estribaciones del Sistema Central (áreas de Gredos, Hurdes y Gata) y sierras de las Villuercas, San Pedro y Montánchez, y algunos puntos del S (Zafra, Monesterio y límite septentrional de Sierra Morena) y E de la provincia de Badajoz (comarca de Los Montes o La Siberia). También puede desarrollarse este riesgo en la zona central de Extremadura, asociado a los materiales blandos de la cuenca del Guadiana.

La predicción de este riesgo se realiza sobre todo mediante la elaboración de mapas de riesgos por movimiento de laderas, enmarcados en planificaciones de orden mayor, relacionadas con la ordenación del territorio.
Mapa de riesgo por deslizamientos y desprendimientos

En cuanto a su prevención, deben utilizarse técnicas comunes en las obras públicas (sistemas de drenaje, anclajes, bulones, muros de contención...).

viernes, 3 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (III).

Riesgo Sísmico

El riesgo sísmico en Extremadura es mayor de lo que se cree. Según el mapa de peligrosidad sísmica, elaborado en la norma sismorresistente NCSE-94, Extremadura se ve afectada de modo importante (intensidad de grado superior a VII para un periodo de retorno de un milenio) al S y SO.

Mapa de peligrosidad sísmica para un T (periodo de retorno) de 1000 años.

Destacar un dato en cuanto a las predicciones de este mapa. En la anterior norma sismorresistente, la P.D.S.-1 (1974), las predicciones se hacían valorando la intensidad (medida genérica del daño provocado), de modo que quedaban englobadas ciertas zonas del SO de la provincia de Badajoz (zona de Olivenza, con intensidades de hasta grado IX) y el área de Don Benito. En la NCSE-94, en cambio, se han realizado las predicciones para un periodo de retorno (es decir, tiempo para el cual existe certeza estadística de ocurrencia de un terremoto) de 500 años teniendo en cuenta el factor de contribución (que consiste en introducir la influencia de otros terremotos -generalmente fuera de la zona de estudio- en los cálculos de peligrosidad), de la aceleración sísmica básica (valor relativo de la aceleración generada en el seismo respecto a la de la gravedad). Existen fórmulas de correlación entre la intensidad en unidades MSK (propuesta en 1964 por Medveder, Sponhever y Kamik) y la aceleración sísmica básica.

A nadie se le escapa el efecto que en Extremadura han tenido los seismos producidos en sus cercanías (por ejemplo, el terremoto de Lisboa de 1755 u otros temblores en Andalucía, sentidos especialmente al S de nuestra región): por ello van a tener una influencia decisiva en dicho factor de contribución, de modo que zonas que en la anterior norma sismorresistente quedaban fuera de riesgo, entran actualmente a formar parte de las áreas de riesgo sísmico, como pueden ser las más occidentales de la provincia de Cáceres (Herrera de Alcántara y Cedillo) y sudoccidentales de Badajoz (Valencia de Mombuey, Cheles, Villanueva del Fresno, Zahínos y Táliga, entre otros).
Mapa de peligrosidad sísmica en la N.C.S.E.-94.

En cuanto a las medidas predictivas, el único sistema, no del todo eficaz, es el uso de la teoría de la dilatancia, mediante la cual se producen ciertos fenómenos precursores de un terremoto (variaciones de pH, de conductividad eléctrica, de velocidades de ondas sísmicas, así como de emisiones de gases radiactivos, como el radón), debidos todos ellos al estado tensional previo a la rotura cortical que generará las ondas sísmicas.

Su prevención, no obstante, es más eficaz, ya que se basa en medidas estructurales (aplicación de la norma sismorresistente como base para una buena ordenación territorial) y no estructurales (Protección Civil).

jueves, 2 de diciembre de 2010

Los riesgos geológicos en Extremadura (II).

Clasificación (datos de Ayala Carcedo)

Los riesgos geológicos son considerados como riesgos físico-naturales, junto con los cósmicos, climáticos y geoclimáticos. En éstos últimos, los geoclimáticos, se incluyen las inundaciones, por la importancia de la componente climatológica en su desarrollo.

Llegados a este punto, resulta conveniente completar la clasificación de los riesgos en general y geológicos en particular, según su carácter -natural, inducido o mixto-, y, para los naturales y mixtos, según su origen, ligado a la geodinámica interna y externa.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Sendero de los Apalaches en Extremadura...próximamente.

El Sendero Internacional de los Apalaches (International Appalachian Trail) empieza a desarrollarse en 1921 cuando Benton MacKaye propuso la idea de hacer un sendero que siguiera toda la Cordillera de los Apalaches Norteamericana (desde el Estado de Alabama al Estado de Maine). Se materializa en 1937, cuando se define el sendero desde Springer Mountain (Georgia) a Katahdin Mountain (Maine).


Algunos datos de interés del Sendero:
  • Es el sendero de mayor longitud de EEUU (3.506 Km).
  • Atraviesa 14 estados.
  • Se conserva con la ayuda de 39 asociaciones de senderistas junto a sus socios.
  • Se estima que más de 10.000 personas han completado el Sendero y que cada año 4 millones de personas hacen algún tramo.
  • La menor altitud se encuentra en Bear Mountain en el Estado de New York, con 37,8 m. y la mayor esta situada en la Montaña de Mitchell, en el estado de Carolina del Norte, con una altitud de 2.040 m.
  • El sendero se suele empezar entre marzo y abril, para terminarlo en septiembre (se suele tardar en recorrerlo entre 5 y 6 meses) y se ha estimado el coste en realizarlo en aproximadamente de 3.000 €.
  • Las infraestructuras no están muy desarrolladas, ya que la mayoría del sendero discurre por Parques Nacionales, donde lo único que hay son refugios con pocas comodidades.
Los responsables de mantener ese sendero son un grupo de geólogos, biólogos marinos e ingenieros de montes que tienen su sede en Maine, y que decidieron seguir la geología de los Apalaches por todo el mundo. Para ello contactaron en Europa con instituciones geológicas y de montañismo de Groenlandia, Irlanda, Escocia, Gales, Noruega, Francia, España y Marruecos.

Ruth Hernández Paredes, geóloga, es la coordinadora del sendero apalachiano en España. Es, por supuesto, también quien más ha divulgado hasta la fecha este sendero en nuestra región. Así, señala que en España el tramo más importante de ese sendero estará en la comarca de las Villuercas-Ibores-Jara, porque es el único lugar donde se ve una cordillera como la de los Apalaches de Norteamérica, con la misma estructura y sin estar cubierta por vegetación o por otras rocas cenozoicas.

La idea fundamental para la continuidad de este sendero por Europa, España y consiguientemente Extremadura, es que cada asociación de senderismo sea la responsable de mantener en buen estado el tramo correspondiente a su comarca, que poco a poco se iría uniendo con otros para hacer un sendero de orden mayor, antes de balizarlos. En España la idea es empezar por Asturias y Galicia, bajar por Portugal y salir por las Villuercas, enlazando finalmente con la cordillera del Atlas, en Marruecos.

Para más información:

Mancomunidad Geominera, un ejemplo de difusión geológica.

Mancomunidad Geominera (http://www.mancomunidadgeominera.com/) es una web que nos enseña los valores geológicos y mineros de la varios puebl...