viernes, 6 de mayo de 2011

Museos geológicos extremeños.

Este trabajo, que se presenta estos días en el I Congreso Ibérico de Geología, Patrimonio y Minería Sostenible, de Santa Marta de los Barros, se titula concretamente "LOS MUSEOS DE ÍNDOLE GEOLÓGICA EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE EXTREMADURA" y sus autores son Eduardo Rebollada Casado, Juan José Tejado Ramos, Francisco Javier Fernández-Amo. TECMINSA y María Paz Dorado.
Ahí va:

Resumen

Existen en la actualidad en Extremadura, un número importante de museos y centros de interpretación, con una temática geológica o minera bien definida, reflejo de su importante actividad y tradición, destacando su importante minería metálica hasta mediados del siglo XX, y una pujante minería no metálica desarrollada principalmente durante los últimos cuarenta años.

Esta tradición minera está asociada a la singular geología y mineralogía de la región extremeña, lo que hace que el aspecto esencial de los contenidos museísticos, sean los materiales que albergan (rocas, minerales y fósiles), aunque la actividad minera supone en todos un aspecto destacado.

La falta o desaparición de museos supone la pérdida de su importante legado y un desarraigo conceptual de las ciencias de la tierra en el saber común. Este riesgo no es menor, pues se perdería uno de los eslabones que actualmente perduran entre la ciudadanía y la ciencia geológica en un sentido aplicado.

La importancia de estos museos temáticos, hace que sea una labor imprescindible su integración dentro de la red de Museos de la Junta de Extremadura, con el fin de consolidarlos y evitar el posible riesgo de desaparición de algunos de ellos.

Las necesidades de los museos son varias, tanto propias -como instrumentos de divulgación-, como de las administraciones públicas -como garantes del patrimonio natural que albergan-.

Se presenta en este trabajo el estado de la cuestión en Extremadura, comparando las virtudes y defectos de la musealización geológica y minera que se viene realizando actualmente.

Introducción

Desde los albores de la prehistoria, a comienzos del Paleolítico, el hombre comenzó a relacionarse de una forma directa e inseparable con el mundo de las rocas y los minerales. La recolección de minerales, rocas y fósiles para usos ornamentales es probablemente tan antigua como el origen del ser humano, y los textos de la antigüedad nos muestran el interés en la búsqueda y recolección de minerales con fines farmacéuticos. La fascinación del hombre por los minerales le ha llevado a atribuirles propiedades mágicas. En definitiva, los múltiples usos que el hombre ha hecho de los minerales y la gran atracción que ejerció sobre él la belleza de las gemas, le llevó no sólo a recolectarlos sino también a coleccionarlos. Sin embargo el coleccionismo geológico desarrollado bajo unos conceptos y criterios similares al del coleccionismo moderno no apareció hasta el siglo XVI, cuando algunos mineralogistas como Georgius Agrícola (1494-1555), Johannes Kentmann (1518-1574), Michele Mercati (1541-1593) o Bernard Palissy (1510-1590), formaron notables colecciones mineralógicas elaboradas bajo unos criterios muy similares a los actuales. No obstante, durante los siglos XVI y XVII los especialistas en mineralogía, que además formaron colecciones estrictamente mineralógicas, fueron poco frecuentes. Lo habitual era que las amplias colecciones de los especialistas en historia natural incluyeran objetos de los tres reinos de la naturaleza (plantas, animales y minerales). Muchas de dichas colecciones fueron creadas por miembros de la aristocracia como muestra de su posición social, en las que acumulaban todo tipo de objetos sin aparente finalidad científica.

En aquellos países en los que el coleccionismo tiene una tradición de siglos, éste siempre se ha considerado como algo muy positivo e íntimamente ligado al desarrollo histórico y científico. Además, existe un gran reconocimiento a la labor llevada a cabo por los grandes coleccionistas, muchas de cuyas colecciones todavía se conservan y han sido la base sobre la que se han originado y crecido los principales museos del mundo, siendo la principal fuente que ha generado su actual patrimonio mineralógico histórico. En España también ha ocurrido esto, como no podía ser de otro modo, pero en menor medida. Como indica Casanova Honrubia (2006), algunas de las razones son un bajo nivel cultural y científico o la escasez de museos de historia natural y de publicaciones.

Y es en este punto en el que sigue España anclada respecto a los museos geológicos, pues si bien hay importantes nombres asociados a las colecciones minerales españolas (Pedro Franco Dávila, Salvador Calderón y Arana -base del Museo de la Universidad de Sevilla-, Antonio Machado Núñez, Francisco Martorell y Peña -base del museo geológico del Instituto de Educación Secundaria Jorge Juan de Alicante-, Daniel Jiménez de Cisneros y Hervás (Llorente, 1990), Vicente Sos Baynat -base del Museo de Geología de Extremadura- (Rebollada y González-Cerrato, 2010), Felipe Naranjo, Policarpo Cía, el Marqués de Elduayen (Calvo, 2002), Cervelló y Bach -base del Museo de Geología de Barcelona-, Mollfulleda i Borrel -base del Museo de Mineralogía Mollfulleda de Arenys de Mar-, Folch Girona -base del Museo Mineralógico Folch- (Burchard y Bode, 1986), lo cierto es que los museos que perviven son los que tienen gran inercia social e histórica. Los demás están avocados a la desaparición, incluso los provenientes de colecciones privadas, salvo que repercuta sobre sus fondos todo el patrimonio privado atesorado hasta la fecha en nuestro país, que es considerado uno de los más destacados del mundo.

En la Península Ibérica se encuentran algunos de los yacimientos minerales más importantes del mundo que han sido explotados desde la antigüedad. Los escasos coleccionistas existentes durante los periodos en los que muchos de estos yacimientos estuvieron en explotación, principalmente desde el siglo XIX hasta mediados del XX, ha supuesto la única pervivencia de nuestro patrimonio mineralógico.

Museos Geológicos

Los museos geológicos en Extremadura son entes no solo físicos, sino conceptuales, ya que en algunos casos tienen mayor importancia histórica que científica. Hasta el momento, se trata de media docena de entidades museísticas, si incluimos algunos centros de interpretación de la naturaleza. En orden de creación, serían los siguientes:

Museo de Geología de Extremadura

El Museo de Geología de Extremadura nace en la década de los 80 del siglo XX como resultado de la evolución natural del laboratorio de investigación minera implantado por el geólogo y profesor don Vicente Sos Baynat. El material geológico-minero fue donado al Ayuntamiento de Mérida en 1981.

En realidad, el Museo empezó siendo concebido como laboratorio de investigación, aunque la cantidad y calidad de su muestrario llegó a ser tan importante que dio lugar de manera lógica a lo que hoy es la muestra pública de carácter mineralógico y petrológico más conocida de Extremadura.

Desde sus inicios, el auspicio económico corrió a cargo de José Fernández López, cuyo busto en bronce se conserva a la entrada del Museo (hay otro en la avenida que lleva su nombre). Por su notable inquietud para los negocios, se embarcó en el mundo de la minería, inicialmente con la intención de implantar una industria cerámica, para lo que necesitaría disponer de yacimientos de caolín. Así, don José Fernández, una vez procurado el servicio de don Vicente Sos, por entonces uno de los geólogos más sobresalientes de su generación, consigue buenos resultados empresariales, tal y como lo demuestran los numerosos y muy interesantes indicios minerales documentados en el archivo del Museo, que abarcan toda la geografía extremeña.

Entre las virtudes del Museo de Geología de Extremadura, podemos destacar las siguientes: buena colección de minerales (entre las diez mejores a nivel nacional, según datos de 1992); único museo de esta especialidad en Extremadura hasta el año 2000; la mayoría de los especimenes son extremeños; es un baluarte muy importante del patrimonio científico y cultural; posee una buena biblioteca; posee una publicación propia (Publicaciones del Museo de Geología de Extremadura, con 6 números publicados entre 1992 y 2006); y organiza anualmente una Muestra de Mineralogía y Paleontología, con sede en Mérida.

En las vitrinas se reparten minerales bien cristalizados, ordenados por sistemas cristalinos, minerales ordenados por Clases Mineralógicas, rocas representativas (tanto sedimentarias, ígneas como metamórficas) y muestras de la paleontología de Extremadura. Las vitrinas laterales atienden a ordenamientos por propiedades químicas de los minerales (eminentemente didácticas), asociaciones de minerales, agregados, maclas, etc., estructuras que presentan las rocas (estratos, pliegues, etc.) y, finalmente, muestras de fósiles de otras Comunidades Autónomas. Entre las joyas de esta exposición destacan las muestras de minerales que constituyeron el núcleo inicial de éste como las casiteritas, wolframitas, topacios, wollastonitas, ambligonitas y turquesas, cuarzos, etc. Entre los fósiles son las muestras de trilobites y cruzianas las mejor representadas. En otras vitrinas se encuentran muestras representativas de los yacimientos-tipo de minerales que tuvieron gran importancia en la economía minera de Extremadura. Se exponen en cada caso tanto la mena como la paragénesis y las rocas asociadas. Se halla una vitrina destinada a representar la explotación de rocas ornamentales y áridos, que en la actualidad tienen gran importancia en la Comunidad Autónoma.

Desde su último traslado, el museo ha dejado de disponer de dependencias asociadas que servían de almacén de muestras donde se recogía el material que no estaba expuesto al público, aunque mantiene una biblioteca sobre temas geológicos donde se reúnen libros, revistas, mapas geológicos, mapas topográficos, etc. Desde hace cinco años no se edita la revista “Publicaciones del Museo de Geología de Extremadura” donde se daban a conocer artículos científicos y didácticos sobre diferentes facetas de la Geología de Extremadura. También ha deja do de participar en las actividades museísticas organizadas por entidades nacionales.

En otro orden de cosas, el Museo venía organizando anualmente, desde hace más de una década, la Muestra sobre Mineralogía y Paleontología de Extremadura, que tenía como objetivo fundamental dar a conocer la geología al público en general y fomentar entre el estamento educativo la enseñanza de estas disciplinas a través de salidas al campo y ciclos de conferencias, además del uso de las herramientas didácticas que aporta la sistemática de las clasificaciones y el coleccionismo.

En su anterior ubicación se mantenía una vitrina, denominada “El Rincón del Geólogo”, donde se podía admirar los distintos instrumentos y materiales de trabajo propios de los profesionales de la Geología (González-Cerrato y Rebollada, 2005).

Actualmente se está procediendo a su traslado al Museo Abierto de Mérida, con la idea de denominarlo “Colección de Geología Fernández López – Sos Baynat”.

Museo del Granito

Se localiza en la localidad de Quintana de la Serena (Badajoz), reconocida internacionalmente como “la Ciudad del Granito”, por la importante minería del granito existen en la zona. Inaugurado el 10 de junio de 2002, el Museo del Granito se encuentra ubicado en la antigua “Casa de la Posada”, edificio del siglo XVIII reconocido como uno de los mejores exponentes de la arquitectura tradicional solariega de la comarca, en cuya construcción adquiere un gran protagonismo el granito “Gris Quintana“, extraído y transformado en esta localidad.

El granito Gris Quintana es la denominación comercial, reconocida internacionalmente, del granito procedente de las canteras de Quintana de la Serena. Geológicamente, corresponde a una granodiorita extraída del Batolito de los Pedroches, que presenta unas características muy homogéneas y que se caracteriza por su color gris claro, textura granuda, ausencia de texturas deformacionales, de alteraciones y de minerales metálicos visibles a escala de muestra de mano, lo que favorece sin duda su aprovechamiento como roca industrial (Hidalgo, 1998).

Quintana de la Serena se ha constituido en uno de los principales núcleos extractores y transformadores de granito de la Península Ibérica y referente a nivel europeo y mundial, gracias a la calidad de su granito y a la tecnología puntera de las empresas del Sector en la comarca.

El Museo del Granito es un punto de encuentro que debe servir para conocer la labor tradicional del mundo de la cantera y su proyección futura. La creación de este museo en la localidad, supone recuperar y mantener una parte importante de la historia y la etnografía de Quintana de la Serena. La visita al museo se fundamenta en una ruta a través de panales explicativos, herramientas y exposiciones fotográficas, para entender la extracción, transformación y comercialización del granito “Gris Quintana”. Los diferentes paneles son el reflejo de la modernización sufrida por el sector granitero de esta localidad a lo largo del tiempo. En este museo tiene cabida además, un pequeño muestrario de los principales tipos de granito de ámbito regional y nacional, así como de los distintos usos y aplicaciones que tiene el granito Gris Quintana (fachadas, mobiliario urbano, arte funerario, obras públicas, etc.). Además, se pueden encontrar diversas vitrinas con diferentes materiales relacionados con la elaboración y transformación del granito Gris-Quintana.

Museo Geológico y Minero de Santa Marta

Ese mismo año se inaugura en Santa Marta de los Barros (Badajoz) una exposición geológica ubicada en la Universidad Popular de esta localidad, germen del hoy en día denominado Museo Geológico de Santa Marta (MUGEMISA) “José María Fernández-Amo”, localizado en la sede del Museo Etnográfico, que ha sido definitivamente musealizado durante el año 2010.

En el año 2001, el geólogo Francisco J. Fernández Amo dona al pueblo de Santa Marta 4.000 ejemplares de minerales, rocas y fósiles. A lo largo de estos años han estado expuestas unas 700 muestras en cuatro vitrinas en diversos lugares de Santa Marta. En el año 2008 se decide dar un lugar adecuado a la importancia de la colección y se crea el Proyecto MUGEMISA. La idea de crear este museo es el inicio de un ambicioso proyecto, para musealizar el conjunto minero de Santa Marta.

Desde el punto de vista mineralógico, destaca la colección de vanadinitas de Santa Marta (la mejor de Europa), las calderonitas (primer mineral descubierto en Extremadura), topacios y aguamarinas del Valle de la Serena (calidad gema), casiteritas de Logrosán, piritas y magnetitas de Burguillos y Jerez. De España destacan las piritas de Navajún, los yesos de Fuentes de Ebro, así como cerusitas, celestinas, cuarzos, etc. Del resto del mundo destacan xilópalos, turmalinas, esmeraldas, rubíes, etc. Finalmente, en lo que a mineralogía se refiere, existe una sala de luz pétrea, única en España, donde se exponen diversos minerales fluorescentes.

Desde el punto de vista paleontológico, se dispone en custodia de una colección de fósiles vegetales del Carbonífero inferior. También la Universidad de Extremadura ha cedido muestras de fósiles de la región. Destacan, por otro lado, los trilobites, corales, ammonites, restos óseos de tiburón, peces fosilizados, hasta una hormiga en ámbar de hace unos 40 millones de años. La mayoría de estos ejemplares son peninsulares, aunque no de Extremadura.

Desde el punto de vista estrictamente minero, se ha recreado una sección de mina, con su vagoneta y minero incluidos. Destacan la colección de lampistería y casco minero, así como un bastón de facultativo alemán de principios de siglo.

El último aspecto destacable del MUGEMISA lo constituyen sus talleres, uno de los principales atractivos del museo. En principio, funcionarán tres talleres (bateo de oro y plata, paleontología y mineralogía), previéndose en el futuro otros sobre vulcanismo y tectónica. Dentro del taller de mineralogía hay un apartado para invidentes.

Museo de Logrosán

Este museo, de carácter municipal, se puso en marcha el año 2009. Surge de la necesidad de poner de manifiesto el importante patrimonio de esta localidad, cuyo valor ha permanecido oculto durante años, entre otras razones, por el desconocimiento.

La falta de medios económicos supone una dificultad sobre todo en aspectos museográficos como el espacio, la accesibilidad, climatización, iluminación, seguridad o presentación de las colecciones. No obstante estas deficiencias, esta institución cumple por completo las expectativas que por definición conforman un museo y se asienta sobre las bases de la nueva museología, que huye del coleccionismo estático decimonónico, para convertirse en algo dinámico cuyas funciones son recopilar, estudiar, conservar y divulgar el patrimonio natural, histórico y cultural de Logrosán y su comarca, con un especial hincapié en la didáctica. Sus contenidos son tan variados como dicho patrimonio, pero la importancia de la minería en el pasado de este municipio y la riqueza geológica de la comarca en la que se encuentra, han hecho que la geología y la minería adquieran un papel tan relevante en los fondos y, por ende, en la actividad del museo que tiendan a desgajarse en una institución específica: el Museo Geológico y Minero de Logrosán, que incluye también una creciente muestra paleontológica.

Esta tendencia, junto al continuo crecimiento de las colecciones y la necesidad de espacio para llevar a cabo las distintas funciones, hace que el Ayuntamiento de Logrosán se encuentre ya buscando fondos para financiar la recuperación del antiguo edificio de oficinas de la Mina Costanaza, situado junto al antiguo laboratorio y futuro museo de la mina, para albergar estas colecciones. Las acciones más inmediatas son: la realización de proyectos de ampliación y mejora de las instalaciones museísticas; el aumento de los fondos en exposición, que incluye “El Jardín Pétreo de Las Villuercas”, con grandes rocas que ilustren la geología comarcal expuestas al aire libre; una mejor sistematización de los criterios de exposición; incremento del material especialmente didáctico; y, por último, la implantación de talleres de actividades de geología y paleontología importados del Museo Geológico y Minero de Santa Marta, con el que el Museo de Logrosán guarda estrecha relación. Todo esto enmarcado en el contexto del proyecto Geoparque Villuercas-Ibores-Jara y la puesta en valor del patrimonio minero en que los tres hitos, la mina Costanaza, el batolito de San Cristóbal y el cerro de El Serranillo, antiguas minas de fosfato, estaño y wolframio, respectivamente, son a su vez tres sitios de especial interés geológico dentro del proyecto del Geoparque.

Centros de Interpretación

Podríamos considerar que existen otros para-museos geológicos, como los centros de interpretación asociados en general a espacios naturales protegidos o a entornos con valor geológico destacado.

En Extremadura, los centros de interpretación con información geológica son numerosos. No obstante, la distinción radica en el hecho de a partir de qué punto se considera que la información ejemplifica un contenido geológico considerado mínimo por expertos en materia de musealización. Es evidente que la mayoría de los diseñadores de los centros de interpretación consideran suficiente la información geológica incluida en sus edificios, pero no es menos cierto que la información biológica o de otro tipo supera con creces a la geológica, razón por la cual hay que poner en duda el primer axioma.

Los centros de interpretación con un contenido geológico relevante son, entonces, escasos. Destacamos los asociados a los Monumentos Naturales, dado su protagonismo geológico por sí mismos (Los Barruecos, Castañar de Ibor, La Jayona y Fuentes de León). Existen otros, como los del Parque Nacional de Monfragüe o la Reserva Natural Garganta de los Infiernos, que sin ser tan prolíficos, mantienen un contenido aceptable.

Salvo esas excepciones, queda claro que el contenido museístico fundamental recae en los museos ad hoc analizados anteriormente. Entre todos ellos, destacamos el correspondiente a las Cuevas de Fuentes de León, que fue creado hacia el año 2005, ocupando una de las salas del centro de interpretación que el Ministerio de Medio Ambiente financió para potenciar los valores naturales del Monumento Natural “Cuevas de Fuentes de León”. Este centro presenta tres vitrinas con unas 500 piezas seleccionadas, donadas por la empresa TECMINSA, abundando más los minerales que los fósiles y las rocas. Se presentan minerales no solo de Extremadura, sino de otros rincones nacionales, así como especímenes provenientes del extranjero.

Un caso excepcional, que merece cierta reflexión, está representado por el Centro de la Interpretación de la Minería de Aldea Moret, en Cáceres, que expone más bien desde un punto de vista industrial e histórico la minería cacereña del fosfato. Está situado en la “Mina Abundancia”, en el conjunto arqueológico, industrial y minero Aldea Moret (Cáceres). Fue concebido dentro del Proyecto Alba Plata, desarrollado entre 1998 y 2004. Este Centro se localiza en el edificio de lo que fue el pozo de extracción de la Mina Abundancia, dentro del entorno destinado a la obtención y transformación de fosfatos en el antiguo complejo minero de Aldea Moret, que tuvo una especial repercusión sobre Cáceres a finales del S. XIX. Desde el punto de vista geológico, carece de las virtudes de cualquier museo geológico, pues solo unas pocas muestras ilustran físicamente la mineralogénesis de los yacimientos fosfatados cacereños. No así la cartelería, que es abundante en cuanto a información sobre la historia y los procesos de extracción y producción de superfosfatos.

El futuro de los Museos de geológico - mineros en Extremadura

El futuro de los museos geológico – mineros de Extremadura tiene un horizonte muy ilusionante, donde las nuevas iniciativas en Santa Marta de los Barros y Logrosán serán los buques insignias de las musealizaciones geológicas en el siglo XXI. Por otro lado el Museo de Geología de Extremadura, venido a menos los últimos años, se ha remozado convirtiéndose en Geoemérita (Colección de Geología Fernández López – Sos Baynat).

En la actualidad se están acometiendo tareas de restauración del poblado minero de Santa Marta, donde una de las partes más importantes de esta restauración es la rehabilitación de una casa decimonónica ubicada en el Poblado Minero de Los Llanos, en la que habitó el facultativo de las Minas de Santa Marta, donde se trasladará la colección del MUGEMISA (unas 5.000 piezas), lo que lo convertirá en uno de los Museos Geológicos y Mineros más importantes de España. También se creará un centro para el estudio, documentación y formación en el ámbito geológico y minero, no sólo para el gremio docente, sino también para empresas mineras. El futuro inmediato del MUGEMISA pasa por la ampliación de actividades y mejora de los espacios expositivos, ampliándose la zona de talleres.

Otro proyecto museístico de elevado interés va a ser el Museo Geominero de Logrosán: la actual colección se verá duplicada cuando se traslade al almacén del antiguo laboratorio de la Mina Costanaza. En esta localidad se está rehabilitando una mina abandonada para su musealización y puesta en valor. A mediados del año 2011 finalizan las obras de rehabilitación y se podrá visitar parte del interior de la antigua mina de fosfatos. Complementando la visita se creará un centro de interpretación de la mina en el antiguo laboratorio, donde se podrá comprobar cómo era la antigua mina, cómo se explotaba y cómo se trataba el mineral hasta convertirlo en superfosfato. Todo ello dentro del marco de la antigua fábrica de superfosfatos, aún en buen estado. Junto al centro de interpretación se ubicarán las nuevas instalaciones del Museo Geominero de Logrosán, que tiene como objetivos básicos la educación geológico - minera a diversas edades, el estudio, recuperación, valorización, difusión, protección y exposición de recursos geológicos y del patrimonio geológico - minero del Geoparque Villuercas – Ibores – Jara en general y de Logrosán en particular, mediante la conservación de recursos geológicos patrimoniales de algunos yacimientos ya extintos.

El caso del Museo de Geología de Extremadura ha sido peculiar, pues su situación impedía una divulgación satisfactoria del patrimonio legado por Vicente Sos y su mecenas, José Fernández-López. La insostenibilidad de este museo desembocó en una petición unánime desde hace varios años por parte de la Asociación Geológica de Extremadura, principal garante de la divulgación del patrimonio geológico extremeño, para la mejora de las condiciones exposititas. A comienzos de 2011 llegaría una opción, finalmente seleccionada, de traslado a unas nuevas instalaciones, bajo una perspectiva museística moderna, con criterios algo diferentes a los de los museos de geología clásicos o, por lo menos, poco vistos hasta la fecha en Extremadura. Así nace, está naciendo aún, Geoemérita, el legado del Museo de Geología de Extremadura. Se trata de una colección geológico-minera, sin el carácter de museo, por motivos exclusivamente administrativos. Se han aligerado los contenidos, se ha modernizado la exposición en un sentido amplio del término, que permita una visita más didáctica por parte de los ciudadanos que se acercan al Museo Abierto de Mérida, donde se ubica Geoemérita, colindante a otra exposición, Praemérita, de índole arqueológica.

Con respecto al museo del granito de Quintana de la Serena, su supervivencia no pasa tanto por intentar conseguir un aumento drástico del número de visitantes, sino por mantenerse como un museo temático de referencia para el sector del granito y de su historia en la comarca. Este museo deberá evolucionar en el tiempo de la misma forma que las técnicas y las innovaciones son introducidas en el sector, conservando sin embargo su faceta histórica, por el interés que despierta y por la necesidad de conservar su memoria o legado histórico. Para ello deberá seguir contando con el inestimable apoyo de la Administración Local y Regional.

Bibliografía

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