jueves, 7 de octubre de 2010

¿Hacen unos pinchos de cruziana en el Bar Chaplin?

"Manolo, una caña y un pinchito ordovícico para la mesa 3", podría muy bien gritar la camarera de este bar de Caminomorisco. No obstante, dicho esto, ¿no podrían ser las cruzianas un grupo de brujas hurdanas del medievo? Pues sí, aunque también podría ser el nombre de un grupo musical veraniego "aserejé" o el título de una peli (de miedo, claro) de "Serie B".
Siguiendo con esta paranoia, la siguiente imagen es un claro ejemplo de que también con unas cervezas puede replantearse el sentido de la propia Paleontología como ciencia, pasando a ser arte moderno, pues en 30 metros cuadrados de superficie somos capaces de liberar la mente y dejarnos llevar hasta hace casi 500 millones de años, para ver cómo los trilobites, unos artrópodos que se desplazaban por el fondo de los mares en aquellos tiempos, dejaban sus huellas (icnitas) sobre el sedimento.
En las imágenes inferiores se observan detalles del exterior del Bar Chaplin, con numerosas formas, entrelazadas de tal manera algunas, que dificultan mucho la observación pormenorizada de las huellas. Éstas se denominan en ocasiones bilobites (término ya en desuso), debido a que en su desplazamiento por el fondo marino los trilobites utilizaban sus apéndices ventrales, que dejan dos surcos principales, en los que a su vez se observan los microsurcos diagonales, que indican, entre otras cosas, el sentido del desplazamiento.

Propongo la incorporación del Bar Chaplin a la red de sitios geológicos extremeños, como ejemplo paradigmático de fusión entre cultura, arte y ciencia. Así, su visita sería la excusa perfecta para tomar unas cañas o, si se es atrevido, un combinado alcohólico que se llamara, por ejemplo, "Bilobite", y cuyos efectos trasladarían el cuerpo-mente de su consumidor al Ordovícico, por lo menos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Raña en Aljucén.

En 2004 realicé una inspección a la raña que se observa en la carretera nacional 630, más o menos a la altura de la localidad de Aljucén.
De aquella época son estas imágenes, que muestran en detalle el aspecto rojizo de los cantos, algo muy común en este tipo de depósito. La raña es un sedimento asociado a los glacis que nacen en las sierras cercanas, normalmente paleozoicas. Se forman durante el periodo geológico que constituye el tránsito entre el Terciario y el Cuaternario. En general, se considera que su formación está relacionada con ambientes subtropicales, cuya climatología es la causa de la alteración tan notable de los materiales que componen dicho depósito sedimentario. De hecho, éste tiene dos componentes, tanto sedimentario físico, por erosión y desplazamiento desde el área fuente, como químico, por procesos que deterioran los componentes minerales de los cantos pre-existentes. Suele confundir el fenómeno geológico, pues los cantos subesféricos que vemos no son, en general, producto del rodamiento desde el área fuente, sino del ataque químico tan acusado del ambiente subtropical. A este clima se asocian periodos secos, que favorecen la migración de los óxidos de hierro desde el interior hacia el exterior de los cantos, produciendo los colores ocres y oscuros, en general, que estos tienen, especialmente los chinarrales de la superficie.

Las rañas son muy abundantes en el oeste peninsular, especialmente en los Montes de Toledo. En Extremadura son fácilmente observables en la comarca de Las Villuercas-Ibores-Jara, al sur de las Sierras Centrales de Extremadura (Montánchez), así como al sur de Sierra de San Pedro.

Recomiendo la lectura de los siguientes trabajos:
  • Ramírez Ramírez, Enrique (1952): Nota preliminar sobre el estudio de la raña. Anales de Edafología y Fisiología Vegetal, tomo XI, nº 4.
  • Martín Sánchez, Santos (1989): Nota sobre la raña en Extremadura. Extensión 10, 2: 47-53.

martes, 5 de octubre de 2010

Geólogos ilustres de Extremadura: Eduardo Hernández-Pacheco y Estevan.

La biografía de Eduardo Hernández-Pacheco y Estevan es extensa y no soy capaz ni mucho menos de mejorar lo que otros han escrito sobre él. Entre estos autores destaco una biografía del profesor Julio Lozano (de cuyo libro hablaremos en otra ocasión), así como un texto de María del Mar Merino (ver imágenes). No obstante, por ahora voy a transcribir el texto que el doctor Ángel Montero expone en la web Galería de Paleontólogos (http://www.ugr.es/~mlamolda/galeria/), de la Universidad de Granada, coordinada por don Marcos Lamolda. Es éste:


"Eduardo Hernández-Pacheco nació en Madrid y murió a los 93 años en su casa de Alcuéscar (Cáceres).

Estudió la carrera en Madrid (excepto un año en Barcelona por haber sido su padre trasladado a Cataluña) y se doctoró en 1896 con una tesis, básicamente, de campo, sobre la Sierra de Montanchez, dirigida por José Macpherson, que había sido profesor suyo. Conoció los últimos años del Gabinete de Historia Natural en su inicial emplazamiento de la calle de Alcalá, así como sus sucesivas ubicaciones: los bajos del Palacio de Bibliotecas y Museos, actual Biblioteca Nacional, y el Palacio de la Industria y de las Artes, lugar que ocupa en la actualidad. El Museo sería una institución a la que se vincularía pocos años después y que no abandonaría hasta su jubilación.
Entre 1896 y 1899 desempeña cargos interinos en la Universidad de Valladolid como ayudante y en el Instituto de Segunda Enseñanza de Cáceres como profesor auxiliar, hasta que en 1899 obtiene una cátedra de Instituto de Segunda Enseñanza que le lleva a Córdoba en donde comienzan realmente sus estudios geológicos, en Sierra Morena y en la cuenca del Guadalquivir. También este año es nombrado miembro numerario de la Academia de Ciencias, Letras y Artes de Córdoba y descubre el hoy célebre yacimiento de arqueociatos de Las Ermitas, cerca de esa ciudad.
En 1907 es nombrado Profesor Adjunto en la Universidad de Madrid y también Jefe de la Sección de Cambios del Museo de Ciencias Naturales, cargo que fue creado ese año y, por tanto, el primero en ocuparlo, pero que tendría que abandonar al año siguiente por incompatibilidad administrativa con su cátedra de Córdoba (El R.D. de 17-1-1908 prohibía la permanencia en un puesto fuera de la localidad donde radicaba la cátedra). Durante estos años lleva a cabo colectas con destino al Museo y así en 1909 recibe uno de los premios que otorgaba este Centro a las mejores donaciones: curiosamente don Eduardo Hernández Pacheco donó una colección de cuatro mil ejemplares, pero de insectos. Este mismo año la dirección del Museo pide al Ministerio su reingreso temporal, como Conservador, para ayudar en el cercano traslado al Palacio de la Industria y de las Artes, pero no se acepta en base al Real Decreto mencionado anteriormente.
En ese año de 1907 la Real Sociedad Española de Historia Natural le designó para acompañar a Salvador Calderón en una expedición a las Islas Canarias orientales, expedición a la que acabó yendo únicamente acompañado de un entomólogo, porque Calderón había enfermado. Sus estudios se centraron en la vulcanología de Lanzarote e isletas, aunque también realizó colectas de ejemplares paleontológicos con destino al Museo Nacional de Ciencias Naturales.
En 1910 gana la cátedra de Geología de la Universidad de Madrid, cargo que llevaba aparejado la de Jefe de Sección de Geología y Paleontología estratigráfica del Museo de Ciencias Naturales. Jefatura que ocuparía hasta 1930 cuando se separan la Geología de la Paleontología, quedándose con la de Geología y ocupando José Royo Gómez la de Paleontología. También ese año de 1910 es pensionado, por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (J.A.E.), para realizar estudios en el extranjero, en Francia, Bélgica, Suiza e Italia. En 1911, a la muerte de Salvador Calderón, Jefe de la Sección de Mineralogía, se ocupará también de esta sección, hasta su renuncia expresa en 1920.
Por Reales Órdenes de 28-5-12 y 26-5-13, se crea la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas dependientes de la J.A.E., en la que tanto D. Eduardo Hernández-Pacheco como D. Enrique de Aguilera y Gamboa, Marqués de Cerralbo desarrollan una ingente labor, siendo éste el primer director y Hernández-Pacheco el Jefe de Trabajos y Director de Publicaciones, y sería Director a partir de la muerte del Marqués en 1922. La sede de esta Comisión se establece en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. En 1917 es nombrado Presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural.
Fue miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales desde 1921 y llegó a la presidencia de la Sección de Naturales en 1940.
Participó activamente en el XIV Congreso Geológico Internacional, celebrado en Madrid en 1926, como vocal de la Comisión organizadora, en la realización de un libro de síntesis sobre Sierra Morena y la llanura del Guadalquivir, en dos guías de excursiones postcongreso y dirigiendo una de ellas (a Sierra Morena).
En 1929 es nombrado Inspector de Sitios y Monumentos Naturales de Interés Nacional de la Comisaría de Parques Nacionales, desde donde participa en la protección de las primeras reservas naturales en España.
En 1934 es nombrado Jefe de la Expedición a Ifni y recorrió ese territorio publicando sus resultados en la Real Sociedad Geográfica de Madrid. Al año siguiente, es nombrado Director de la Sección de Ciencias Naturales de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, de la que era Vicepresidente desde 1917. En 1938, es nombrado Académico del Instituto de España.
En 1939, nada más terminar la Guerra Civil, vuelve al museo y ocupa la dirección, pero en pocos meses en sustituido. Vuelve a su actividad como catedrático en la Universidad y como Jefe de Sección en el Museo y un año después, solicita permiso ministerial para realizar expediciones a los territorios españoles en África, aunque ya estaba estudiando moluscos fósiles de Ifni ayudado por José Bataller desde el Museo del Seminario de Barcelona. En 1941 realiza una expedición al Sáhara con su hijo Francisco Hernández Pacheco, Catedrático de Geografía Física de la Universidad Central desde 1933, para estudiar este territorio africano. Los resultados del viaje fueron publicados por esta Universidad. En 1952 es nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Toulouse (Francia).
Eduardo Hernández Pacheco publicó gran cantidad de trabajos sobre todos los temas de la Historia Natural, aunque la mayor parte fueron sobre Geología española y del África española, sobre Prehistoria y sobre Paleontología. La importancia de sus trabajos en cada disciplina hace que se le pueda considerar tanto un prehistoriador, como un paleontólogo, un geólogo y un geógrafo dada la cantidad, pero sobre todo la calidad, de sus trabajos en estos campos. Sus primeras publicaciones paleontológicas se centran en invertebrados (arqueociatos) e icnofósiles paleozoicos, para pasar posteriormente al estudio de vertebrados terciarios, campo en el que centraría la mayor parte de su actividad paleontológica, destacando sus estudios sobre mamíferos terciarios de ambas mesetas y la datación de esos depósitos, considerados hasta ese momento como diluviales (Cuaternarios).
También llevó a cabo importantes trabajos sobre las grandes tortugas terrestres encontradas en Madrid y otras provincias castellanas y estudió el célebre yacimiento de Concud en Teruel.
En Prehistoria, sus trabajos sobre arte paleolítico y post-paleolítico, centrado, en gran parte, en Asturias y la cornisa cantábrica, acaparan casi toda su producción en este tema.
Sus publicaciones sobre Geografía Física se suceden, fundamentalmente, a partir de su ingreso en la Real Academia de Ciencias, en donde pronuncia un discurso titulado: "Rasgos fundamentales de la constitución e historia geológica de la Península Hispana".
Habrá más, pues es un personaje referente no solamente de la Geología extremeña y española, sino también europea.

lunes, 4 de octubre de 2010

AGEx, 1ª ONG geológica en Extremadura.

La Asociación Geológica de Extremadura (AGEx) nació como tal en 2000, pero tuvo su origen el 27 de noviembre de 1999, cuando Francisco Fdez. de la Llave reunió en Cáceres a un grupo de geólogos residentes en Extremadura para ofrecerles un proyecto que aún hoy sigue ilusionando.
De aquellos cerca de veinte participantes saldría un germen de AGEx: aquella tarde se plantaron las semillas de unas ideas a desarrollar y, sobre todo, de una actitud clara de impulso de la divulgación de la Geología de Extremadura. A aquel primer encuentro de 1999, asistieron (algunos, con sus respectivos acompañantes) las siguientes personas (ver foto superior, de derecha a izquierda): Juan José Tejado Ramos, Francisco Calles Burgos, Alberto Escalera, Carlos Alcalde Molero, Ignacio Mª García Martín, Francisco J. Fdez.-Amo, Alfonso Mora Peña, Remedios Corral Rodríguez, Santos J. Martín Sánchez, Fernando Alfonso Cervel, Ana Mª Trinidad Núñez, Alfonso de las Llanderas, Esperanza Martínez Flores, Francisco Fdez. de la Llave, Pedro Muñoz Barco, Juan Gil Montes y Eduardo Rebollada. Posteriormente, se les unirían otros a la hora de realizar la constitución formal (Ramón González Cerrato, Mayte de Tena, Magín Murillo o Juan Carlos Delgado, por citar algunos).


De aquel primer año de andadura conservo el primer logo, creado por la Universidad Politécnica de Mérida, gracias a la labor de Mayte de Tena. Años después sería sustituido por el logotipo actual, cuyo diseño es de Antonio Grajera. También ha cambiado la página web original (por entonces http://agex.enextremadura.com/), siendo actualmente un dominio propio (http://http://www.agex.org/).


La primera Junta Directiva estaba presidida por Francisco Fernández de la Llave y, aunque las personas hayan ido cambiando, no así el espíritu, pues se siguen ofreciendo actividades a sus asociados (ya más de un centenar), especialmete en lo referido a excursiones para conocer mejor la Geología de Extremadura, aunque también se ha realizado otras a Asturias, Castilla la Mancha y Baleares.
En la imagen inferior izquierda una de las entrevistas realizadas para la prensa (Revista Caudal de Extremadura, 2001). A la derecha aparecen los hasta ahora tres presidentes que ha tenido AGEx, Francisco Fernandez de la Llave, Eduardo Rebollada Casado y Magín Murillo Fernández.

Para finalizar esta entrada informativa, decir que al menos un común denominador une a todos los miembros de AGEx: su interés por la Geología, que no es poco en estos tiempos de crisis en la enseñanza de esta ciencia en España.

viernes, 1 de octubre de 2010

Expomagna 2006.

Entre el 18 y el 26 de abril de 2006, en el Edificio Metálico del Campus Universitario de Badajoz, se presentaría el Plan MAGNA (Mapa Geológico Nacional), que abarcaba el periodo comprendido entre 1971 y 2003, año en que se dio por concluido. También hubo una breve exposición por parte de don Roberto Rodríguez, director del proyecto. La sala central del edificio acogió una colección de paneles explicativos acerca de la historia de la cartografía geológica española y los detalles técnicos de los trabajos desarrollados durante las tres últimas décadas.
La exposición se titulaba "El mapa geológico de España, 1:50.000, 1971-2003" y estaba organizada conjuntamente por la Universidad de Extremadura, la Consejería de Economía y Trabajo de la Junta de Extremadura y el Instituto Geológico y Minero de España (adscrito por entonces al Ministerio de Educación y Ciencia).
El Plan MAGNA (Mapa Geológico a escala 1:50.000) se inició en 1971 como parte integrante del Programa Nacional de Abastecimiento de Materias Primas. Después de treinta y dos años el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) consiguió cubrir la totalidad del territorio español, con un total de 1164 hojas realizadas. El IGME fue uno de los primeros organismos geológicos (Geological Surveys) mundiales en finalizar una cartografía geológica de detalle (escala 1:50.000).
En la imagen de la derecha aparecen los protagonistas del acto, especialmente don Roberto Rodríguez (a la derecha del todo), del IGME, acompañado por Alfonso Perianes (entonces Director General de Industria), en el centro, y por Teodoro Palacios (geólogo y profesor del Área de Paleontología de la Universidad de Extremadura), al fondo.
Al caracterizar los diferentes tipos de litología, los accidentes tectónicos y los procesos geodinámicos, un buen mapa geológico constituye una valiosa herramienta para todas aquellas actividades que afectan o están controladas por el medio físico (aprovechamiento de los recursos minerales, explotación y gestión de aguas subterráneas, almacenamiento de residuos, protección del medio natural, mitigación de riesgos naturales, etc.).
Finalmente, mostramos un detalle (la parte extremeña) del bosquejo geológico que Amalio Maestre hizo en 1864, cuyo mapa se mostraba en uno de los paneles.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Abanicos aluviales en Mérida.

Incluyo una nota aportada por Ramón González-Cerrato sobre este fenómeno observado en Mérida. Trascribo el texto, que él titula "Torrentes en Mérida":

"Saliendo por el acceso nuevo de la Consejería de Agricultura con dirección hacia la Residencia, a pocos metros nos encontramos con un talud que limita con una calle peatonal. A 15 ó 20 metros del cruce se han producido de forma completamente natural dos pequeños torrentes, en los que se distinguen perfectamente sus tres partes: cuenca de recepción, canal de desagüe y cono de deyección.


Si damos una vuelta por la zona se pueden ver otras estructuras como cárcavas, grietas de retracción, pequeñas chimeneas de hadas,  paleocauces, discontinuidades, acuñamientos, etc.  Merece la pena dar una vuelta por la zona antes de que empiecen a construir-destruir".

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El Volcán de El Gasco (2).

La temática extraterrestre siempre ha tenido más gancho mediático que las cosillas terrenales. Prueba de ello es que las noticias sobre el volcán de El Gasco han sido las más prolijas y abundantes de los últimos años, referidas a temas geológicos. Solo durante el año 2001 tengo referencia de varios artículos periodísticos y diversas noticias en prensa escrita sobre las investigaciones científicas llevadas a cabo por los especialistas del CSIC, y que incluíamos en la primera entrada sobre El Volcán, el día 21/09/2010.

Es evidente que cualquier asunto relacionado con impactos meteoríticos tiene gran atractivo para la ciudadanía, especialmente si la zona es un enclave ya de por sí curioso por otros motivos sociales, culturales e históricos, como es el caso de la comarca de Las Hurdes. 

 Así, de los pantalones lavados a la piedra por una empresa de Plasencia, hasta las cachimbas artesanas, ¿quién iba a decir que estas ligerísimas rocas con olor azufrado eran el subproducto de un antiguo impacto meteorítico en una alquería hurdana? Pues unos científicos, claro.

A continuación añado copia impresa de una publicación enviada a la Revista Las Hurdes a comienzos de 2004 y publicada ya en 2005. Se trata de un resumen de lo conocido hasta los años 2003-2004, antes de que se cuestionase nuevamente el origen de la "piedra pómez" de El Gasco, a raíz de la publicación de un trabajo de los doctores Enrique Díaz-Martínez y Jens Örmo.

Mancomunidad Geominera, un ejemplo de difusión geológica.

Mancomunidad Geominera (http://www.mancomunidadgeominera.com/) es una web que nos enseña los valores geológicos y mineros de la varios puebl...