miércoles, 10 de octubre de 2012

"Mármoles de Lusitania", edición de Fusco y Mañas.



De especial interés es este trabajo del año 2006, presentado en Mérida, a propósito de la etapa de marmorización que vivió el Imperio Romano.
Se estudia la provincia de Lusitania, donde hay importantes urbes romanas, destacando Augusta Emerita, en las que el mármol es protagonista de muchos de sus edificios monumentales.
No obstante, la procedencia de los mármoles no es estudiada con la cautela "geológica" necesaria, puesto que se conocen muchas variedades de mármoles en Extremadura que muy bien pudieron ser el origen y abastecer suficientemente a esta ciudad y a otras. Esta idea no se plantea en este estudio, que apuesta más por orígenes portugueses para muchos de los mármoles que pueden observarse en Extremadura, lo cual me parece un error o, al menos, una conclusión algo aventurada.












































martes, 9 de octubre de 2012

III Congreso Nacional de Áridos: Cáceres, 4, 5 y 6 de octubre de 2012.

Durante estos días se ha celebrado el Congreso Nacional de Áridos en su tercera edición, que ha correspondido a Extremadura, en concreto a la ciudad de Cáceres.
En el Palacio de Congresos y Exposiciones ha tenido lugar el encuentro de empresas y técnicos del sector de la minería, especialmente el de los áridos.
Incluyo algunas imágenes del evento.

Inauguración oficial por parte del Presidente del Gobierno de Extremadura.

Comunicación sobre la restauración en la gravera "Cortijo Nuevo", Sevilla.

El señor Miró en su presentación sobre el gas radón.

Presentación del Plan Estratégico para el sector de los áridos (2012-2025).

Intervención final del señor Luaces.

lunes, 8 de octubre de 2012

"Sabugalitas de mina El Lobo bajo UV": noticia de MTI (05-10-2012).

En el blog de Mineralogía Topográfica Ibérica aparece esta interesante colección de fotografías de sabugalitas de la Mina El Lobo, en la localidad pacense de La Haba, cerca de Don Benito.
Las imágenes son de don Horacio Cócera, de su colección particular. Obsérvese la fluorescencia verde de una de las imágenes incluidas en el citado blog.
 


 
 

viernes, 5 de octubre de 2012

"El 13% de los centros de trabajo de Extremadura presentan niveles altos de radón" (noticia de SINC: 06-VI-2012).

Noticia aparecida a comienzos del mes de junio de 2012 en el noticiario La Ciencia es Noticia (http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-13-de-los-centros-de-trabajo-de-Extremadura-presentan-niveles-altos-de-radon). La cueva a la que se refiere la noticia es la famosa Cueva de castañar de Ibor.

Esta es la noticia íntegra:


Resultados de concentraciones de radón sobre en el mapa de radiación natural gamma en Extremadura (a), y en el mapa geológico (b). Imagen: A. Martín Sánchez et al./UEX.


Extremadura, junto a Galicia y las provincias del Sistema Central, es una de las zonas de España donde los niveles de radón son más elevados. Este gas radiactivo que emana del suelo de forma natural se considera el segundo factor de riesgo para padecer cáncer de pulmón, después del tabaco.

Para analizar su presencia, un equipo de físicos de la Universidad de Extremadura (UEX) ha tomado 200 medidas de concentración de radón en 130 lugares de trabajo de esta comunidad, desde centros de descanso y spas hasta museos, bodegas y aparcamientos.

Las conclusiones del estudio, que publica el Journal of Environmental Radioactivity, reflejan que el 13% de los centros presenta niveles de radón superiores a 400 Becquerelios/m3. Ese porcentaje se eleva al 16% en sitios que en principio no se consideraban de especial riesgo, como tiendas, teatros, escuelas, oficinas, catedrales y empresas de materiales de construcción. En el 18% de los centros han aparecido valores de entre 200 y 400 Bq/m3.

La Unión Europea recomienda no superar una concentración media anual de 400 Bq/m3 en el interior de viviendas ya existentes, y los 200 Bq/m3 si son de nueva construcción. Hasta ahora el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) también establecía esas referencias, pero este año ha elevado a 600 Bq/m3 el nivel de protección de los trabajadores en su puesto, y a los 300 Bq/m3 si hay público con elevada permanencia (en hospitales, centros educativos o penitenciarios). Por su parte, la OMS reduce la concentración de referencia a 100 Bq/m3.

En cualquier caso, el estudio en Extremadura pone de manifiesto que numerosas instalaciones superan esos límites. En dos museos de una pequeña ciudad se han alcanzado niveles de radón de hasta 1.182 y 4.337 Bq/m3 respectivamente. “Estos datos aparecen solo en algunas salas, y no en otras donde habitualmente están los trabajadores, con niveles inferiores a 200 Bq/m3”, comenta Alejandro Martín, profesor de la UEX y coautor del trabajo.

El investigador recuerda que el gas radón emana del suelo y, dependiendo de las grietas, la topografía del terreno y la vivienda, así como de la ventilación, puede dirigirse hacia un lugar u otro. De hecho no se han encontrado grandes diferencias entre los datos registrados en instancias subterráneas y otras elevadas o a nivel del suelo.

Para evitar sus posibles efectos nocivos en los centros de trabajo, la recomendación de los expertos es clara: “Una buena medida es ventilar durante unos diez minutos al día las estancias donde se vive o trabaja, aunque cada lugar tiene sus características propias que no hay que olvidar”, destaca Martín.

El equipo se ha llevado algunas sorpresas al no encontrar niveles elevados de radón en aparcamientos o bodegas, donde la media ha sido 68 Bq/m3. El estudio plantea que los responsables de estas instalaciones las mantienen bien ventiladas para evitar los problemas de concentración del monóxido y dióxido de carbono.

Los resultados revelan que, en general, las zonas graníticas del noreste y centro de Extremadura son las que presentan las concentraciones más elevadas de radón, por la naturaleza misma de la roca. El granito contiene los isótopos radiactivos de uranio que se trasforman primero en radio y luego en radón.

Niveles de 40.000 Bq/m3 en una cueva

Los valores más altos del gas, con diferencia (40.000 Bq/m3), se han detectado en una cueva de interés turístico del norte de Cáceres. Los investigadores prefieren no desvelar los detalles sobre su ubicación, pero sí confirman que la persona que más tiempo permanecía en ella –la guía– ya solo lo hace para acompañar a los científicos en visitas esporádicas y sin superar la dosis anual de radiación.

En este tipo de cavernas la ventilación supone un riesgo para las espectaculares formaciones geológicas que suele haber en su interior.

Para realizar el estudio se han empleado cartuchos de carbón activo (cánisters, para medidas rápidas en 48h) y detectores de trazas nucleares, unas películas de plástico donde se puede contar el número de impactos del radón a lo largo de tres meses.


Referencia bibliográfica:

A. Martín Sánchez, J. de la Torre Pérez, A.B. Ruano Sánchez, F.L. Naranjo Correa. “Radon in workplaces in Extremadura (Spain)”. Journal of Environmental Radioactivity 107: 86-91, 2012.

jueves, 4 de octubre de 2012

"Aquí hay oro y una mano negra": HOY (24-08-1997).

Aparece en esta noticia un comentario de Victoriano Martín Canuto, titular junto con su hermano de un permiso de investigación en la zona del río Hurdano, donde buscaba principalmente oro.
Las expectativas quizá eran exageradas ("Hay trabajo para 50 años y 400 personas"), pero lo cierto es que finalmente la presa del río Hurdano vino a dar la puntilla a esta investigación minera.


miércoles, 3 de octubre de 2012

"La Geología, una profesión vocacional", de Gibert.

En el enlace http://www.geocities.ws/geo_info/geo/geovoca/geovoca.htm, se incluye un trabajo sobre la vocación geológica, de Josep Gibert, presentada en el I Encuentro de Jóvenes Geólogos e Ingenieros de Minas, celebrado el 28, 29 y 30 de Abril del 2000. Incluyo a continuación el texto principal:
Los organizadores del Primer Encuentro Nacional de Jóvenes Geólogos me piden que les hable sobre nuestra profesión y sólo puedo intentarlo hablando de la experiencia personal acumulada en más de treinta años, e intentar describir lo que ha sucedido en el ámbito de la geología en este periodo.

Mi promoción es la tercera que estudia la carrera de Ciencias Geológicas, pues antes no existía la licenciatura como tal, se estudiaba Ciencias Naturales, lo que implicaba una formación extensa en biología y en menor grado geológica. En nuestro caso y teniendo en cuenta la reciente segregación y la falta de especialistas en la universidad se impartían algunas asignaturas propias de las ciencias naturales como Botánica y Zoología, además de las Matemáticas, Física y Química muy poco enfocadas hacía aspectos geológicos. Curiosamente era obligatoria la Paleontología Humana. Las asignaturas estrictamente geológicas eran pocas y el nivel escaso. La teoría de la Tectónica de Placas aún no se conocía. La Estratigrafía, Sedimentología se estudiaban a nivel teórico casi memorístico al dictado de textos americanos, aquí aún no existían especialistas, los primeros, en Cataluña, fueron el Dr. Rosell y la Dra. Virgili. La Geografía Física era la asignatura que dominaba la carrera. La impartía el Dr. Soler Sabaris que era un buen pedagogo, herencia de su pasado en la Enseñanza Media, y sus excursiones muy didácticas, conocíamos toda Cataluña y sabíamos interpretar el paisaje, más como geógrafos que como geólogos. Los contactos internacionales no existían. Quizás el científico de este ámbito más conocido fuera de España era el Dr. Crusafont Catedrático de Paleontología. En definitiva, nuestra ciencia estaba en los inicios.

Por otra parte éramos pocos alumnos, doce en mi promoción y solo existían cuatro universidades donde se enseñaba Geología: Barcelona, Madrid, Granada y Oviedo. Las salidas clásicas eran la enseñanza aunque con mi promocián se inició una amplia gama de posibilidades. La Confederación Hidrográfica del Pirineo Oriental solicitó geólogos, los estudios de Hidrogeología comenzaron con mi generación. La inició el Dr. Llamas un ingeniero de Caminos que nos dictó un cursillo rápido del que salieron los dos primeros catedráticos de la asignatura. El Instituto Tecnológico y Geominero (entonces Instituto Geológico y Minero) estaba en expansión y gracias a la necesidad de realizar mapas geológicos se contrataban geólogos. La Universidad y el CSIC iniciaron su renovación para adaptarse a los tiempos del desarrollo propios de los años sesenta y muchos de mis compañeros ocuparon plazas en la universidad o en el CSIC. En realidad fue la primera generación que abrió fronteras y se perfeccionó en Europa. Sin duda el paro no se conocía y la promoción estaba asegurada. Incluso se podía escoger la especialidad, en mi caso la Paleontología, que en los años sesenta era una rareza.

En más de treinta años la profesión ha cambiado mucho. A pesar de los males endémicos de nuestra universidad, que no tienen solución, los geólogos están mejor formados y, sobre todo, tienen más posibilidad de perfeccionarse en cursos, congresos, doctorados, masters etc., de viajar y reciclarse en otras universidades europeas o americanas por lo que la formación se alarga considerablemente. Un buen profesional empieza a estar formado a los cinco años de terminar la carrera después de adquirir experiencia profesional o haber perfeccionado los conocimientos universitarios fuera del ámbito estrictamente académico.

Las posibilidades de trabajo han aumentado abriéndose a nuevas expectativas antes inimaginables como son los trabajos relacionados con el medio ambiente (auditorías ambientales, estudios de impacto, depuradoras, vertederos, residuos, ordenación del territorio, etc), obras públicas (carreteras, AVE, túneles etc.), recursos hídricos (aguas subterraneas, control de ríos), estudios de riesgos naturales (avalanchas deslizamientos, riadas, terremotos), recursos naturales (petróleo, carbón, canteras), estudio de zonas de riadas (desertización, erosión y conservación del suelo). Muchos de estos trabajos se pueden realizar en empresas privadas pero también en servicios públicos vinculados a las autonomías, ayuntamientos, diputaciones y ministerios.La investigación también ha ampliado sus campos y abarca un amplio espectro, desde el estudio de nuevos materiales (hay geólogos que trabajan en cristales para la NASA y nuevos modelos de prótesis) hasta la Paleontología Humana (ciencia que yo practico).

Quizás lo más difícil para el joven geólogo sea optar por opciones de futuro al finalizar sus estudios. Hay varias posibilidades. Las más extremas son buscar, encontrar trabajo y ejercer la profesión de manera inmediata o por el contrario profundizar en la formación a la búsqueda del trabajo satisfactorio. Son opciones personales en las que es difícil aconsejar. Es cierto, que en estos momentos, hay posibilidades de encontrar trabajo y que se exige mucha movilidad, capacidad de adaptación y versatilidad. El mercado de trabajo es muy móvil, inestable e inseguro por lo que debe adquiriese un perfil amplio, pero dentro de unas especialidades y edades. A los treinta se debe tener un aceptable curriculum profesional y una buena formación.

La geología es una profesión muy vocacional o por lo menos para mí. Esto debe proporcionar una satisfacción complementaria que nos permita un plus de felicidad ejerciendo nuestro trabajo. Cada vez es más difícil escoger el trabajo más satisfactorio, el que realmente nos gusta y ejercerlo con libertad, sin presiones. La vida del geólogo muy vinculada al campo, permite estar en contacto con la naturaleza, viajar, alejarse de los jefes y disfrutar de atardeceres agradables y tertulias científicas ante una buena mesa. Mis mejores momentos los he pasado trabajando en el campo, descubriendo nuevos yacimientos paleontológicos en las depresiones terciarias de España.

Las nuevas leyes económicas exigen la máxima rentabilidad con el mínimo tiempo y gran calidad, lo que es una utopía e incompatible con la capacidad creadora vinculada a toda profesión que exija un razonamiento científico. Se debe anteponer el rigor y la calidad a las urgencias y exigencias lo que crea situaciones complejas y de tensión. Un trabajo bien hecho es satisfactorio. Una obra bien hecha es la culminación de una vida, algo muy difícil de conseguir y que la sociedad en que vivimos casi no valora. El trabajo de geólogo, como el de todo científico, tiene que ser meticuloso. Los datos de campo bien tomados según las exigencias de los objetivos y las síntesis finales meditadas y razonadas.

La competitividad es otro elemento agresivo. Ser competitivo y ambicioso parece natural pero siempre que se guarden las más elementales normas ‚éticas. En la actualidad se prima la competitividad sobre otros valores, lo que en ocasiones obliga a actuaciones indecorosas como copiar artículos, esquemas, columnas y otros datos robando datos de colegas. Es cierto que estos hechos lamentables suceden y otros peores. No obstante he percibido un mayor compañerismo entre geólogos que en otras profesiones quizás se deba al contacto con la naturaleza que debe proporcionar mayor sensibilidad y sentido de la responsabilidad.

Los jóvenes geólogos deben potenciar en el futuro algunos valores esenciales, como son: la pasión por el conocimiento, el respeto a la naturaleza y el rigor del método científico, esto facilitará compaginar el trabajo y la felicidad.

Mancomunidad Geominera, un ejemplo de difusión geológica.

Mancomunidad Geominera (http://www.mancomunidadgeominera.com/) es una web que nos enseña los valores geológicos y mineros de la varios puebl...